Que no te la den con queso

Seguro que todos hemos oído mencionar este refrán alguna vez. Pero…¿sabemos realmente de dónde viene? Si queréis descubrirlo y de paso un truco para lidiar con los peores vinos, seguid leyendo.

Originalmente comenzó siendo un dicho manchego pero rápidamente se extendió a Madrid. Y es que los vinos de La Mancha han sido siempre muy bien valorados. Aunque no todos han sido buenos, y a veces nos la han dado con queso…

Existía antiguamente la costumbre de que los mesoneros probaran el vino antes de adquirirlo. 

 Los productores de vino con las malas añadas acudían a los mesoneros madrileños con un buen plato de queso manchego para darles a probar sus vinos.

Tradicionalmente el queso manchego se ha cuajado con la quimiosina. Es una enzima extraída de las tripas de ternero después de someterlas a fuertes tratamientos con abundante salmuera, (lo que daba a estos quesos ese sabor salado y fuerte tan característico). Además, se bañaban en aceite para conservarlos mejor.

Tanto la sal, como el aceite , la grasa y los sabores fuertes “anestesian” la boca de otros sabores más suaves durante un cierto tiempo.

Así el vinatero manchego adormecía el gusto y el paladar del mesonero inexperto. Éste era incapaz de discernir entre buen y mal vino. Acababa adquiriendo el lote de vino que le ofrecían. Pasado el efecto bloqueador de los componentes del queso manchego en las papilas gustativas del mesonero, éste descubría con desagrado que se la acababan de “dar con queso”.

 

Foto: “Bodegón con plato de acerolas, frutas, queso, melero y otros recipientes” Luis Egido Meléndez, Museo del Prado

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