La leyenda de Peñalara y los dos amigos que la cruzaron a nado.

Hace poco tiempo os contamos la leyenda de la pastora de la Laguna de Peñalara, y hoy venimos a sorprenderos con otra leyenda que se encierra en ella.

La leyenda de la isla que emergía en medio de la laguna despertó la curiosidad de dos amigos que se encontraban en un pueblecito cercano.
A uno de ellos le gustaba mucho leer, y en aquel tiempo los únicos libros que había en el pueblecito pertenecían al cura. Los amigos esperaron hasta que el cura cerró la iglesia, y se colaron en sus dependencias a robarle algún libro. Después, aprovecharon la luz de la luna para ir hasta la Laguna Grande y cruzar a nado sus gélidas aguas.
Uno de ellos cogió el libro entre los dientes, y como pudo se dispuso a alcanzar la otra orilla. Una vez en tierra, comenzó a leer su libro en voz alta mientras que su amigo seguía nadando.

Cuando su amigo estaba llegando al centro de la laguna, cerró el libro de golpe, y las aguas se le tragaron inmediatamente.

Pese a que buscó a su amigo, jamás le encontró, desapareció en medio de la noche.
El título del libro tampoco lo conocemos…
Algunos han especulado con el nombre y se han aventurado a adivinar qué parte leería el joven:

“El Gran Grimorio de Honorio III” de 1760, y la “Oración de las Ondinas”:

“Rey impetuoso y terrible del mar. Tú que tienes las llaves de las cataratas del cielo y que encierras las aguas subterráneas en las profundidades de la tierra; Rey del diluvio y de las lluvias de la Primavera y de las aguas torrenciales; tú, que abres los manantiales de los ríos y de las fuentes; tú, que mandas a la humedad, que equivale a la sangre de la tierra, se transforme en savia de las plantas, te adoramos y te invocamos. A nosotros, que somos tus móviles e inestables criaturas, háblanos en medio de las grandes
conmociones del mar y temblaremos ante tu presencia; háblanos en el murmullo de las aguas límpidas y ansiaremos tu amor. ¡Oh, Inmensidad, en la cual van a perderse todos los ríos del ser, que incesantemente renacen en ti! ¡Oh, Océano de las perfecciones
infinitas! ¡Profundidad que te exhalas a las alturas, condúcenos a la verdadera vida por la inteligencia y el amor! Llévanos a la inmortalidad por el sacrificio, a fin de que lleguemos a ser dignos de ofrecerte un día el agua, la sangre y las lágrimas para el
perdón de los errores. ¡Sálvanos! Amén.”
Si quieres conocer la Leyenda de la Pastora pincha aquí.
Foto: Entrecumbres.

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