El psiquiátrico «intocable» de Navacerrada

En plena Sierra de Madrid, en Navacerrada, nos encontramos con un edificio inquietante. Es un psiquiátrico, y nadie quiere hacerse cargo de su reconstrucción. Se eleva como una mole de hormigón en medio de la montaña, abandonado y solitario.

Únicamente se escuchan los murmullos de aquellos que se acercan al psiquiátrico con curiosidad paranormal.

Es el Sanatorio del Santo Ángel o de la Barranca. Se construyó en el año 1941 como un sanatorio para tuberculosos, con una superficie de 3.000 metros cuadrados.

Al igual que el sanatorio de Los Molinos, fue construido en la sierra para aprovechar el aire limpio y puro, al igual que su situación estratégica a pocos kilómetros de la capital. Dependía del Ministerio de Sanidad, y su declive llegó cuando los avances médicos hicieron remitir las enfermedades pulmonares. Sin embargo, no es abandonado en este momento, sino que es reconvertido en un sanatorio psiquiátrico.

Siguió funcionando hasta 1995, momento en el acaba su uso médico y comienzan las leyendas en torno a este edificio.

Muchos han oído hablar de las historias que encierran sus paredes, de los fantasmas que habitan en el lugar, o de los extraños sucesos que aún a día de hoy  afirman haber visto o sentido. Y muchos son los que se han atrevido a pasar unas horas o una noche en el interior de este siniestro edificio.

Luces en medio de la noche, gritos desgarradores, objetos que se mueven o puertas que se abren y cierran son, al parecer, los fenómenos más populares que se manifiestan en este lugar.

En ocasiones ha sido testigo de ritos satánicos, aquelarres, o invocaciones al diablo. Desde pintadas en sangre (de animal posiblemente), hasta velas de color negro que se han ido consumiendo en medio de la oscuridad… Se cree que está construido en un lugar sagrado que sirve de conexión con el más allá.

Han llegado hasta nuestras manos algunos testimonios de valientes que se han atrevido a pasar la noche en el interior de este recinto.

Después de recapacitar acerca de lo que vivieron esa noche, afirman que los ruidos pueden ser objeto de la sugestión del momento y del lugar en el que estaban.

Si hay algo que les dejó totalmente sorprendidos fueron los cambios de temperatura, los escalofríos, y la sensación de que alguien les miraba.

Cierto es, que muchos de estos testimonios, ruidos, o luces en medio de la noche pueden ser ocasionados por los que se adentran en La Barranca o por el soplo del viento…

Lo que resulta innegable es que estos edificios guardan demasiadas similitudes entre sí. Cómo su anterior uso (casi siempre hospitales de tuberculosos, o de enfermedades respiratorias), su posterior abandono, y la zona (lugares inhóspitos, o pueblos pequeños que han vivido a los pies de los centros hospitalarios).

También hay que resaltar que en los hospitales o sanatorios han muerto un gran número de pacientes, y la energía asociada a ellos sigue impregnando el lugar. No resulta extraño sentir cosas inexplicables, o ver fenómenos paranormales. Parece un síntoma común entre los que visitan estos puntos «calientes» de energía.

Nadie se atreve a tocar, ni reconstruir el edificio, ni siquiera a derribarlo.

No sabemos bien si es por su pasado, por la zona de la sierra en la que se encuentra, o por las leyendas en torno a los fantasmas, ruidos o movimientos extraños que encierran sus paredes. Lo más posible es que el edificio acabe en ruinas.

Seguiremos hablando próximamente de estos «puntos calientes» de energía paranormal que se encuentran en la Comunidad de Madrid.

Si queréis conocer la historia del Sanatorio de Los Molinos pincha aquí. 

Foto: ABC.

 

 

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